19 de abril de 2021

Intendentes preocupados por la pelea Vigo-Caserio

No hablan del tema y aún faltan las definiciones políticas. Pero ambos ya se mueven como candidatos. Alejandra Vigo y Carlos Caserio aparecen como las puntas de lanza en una hipotética disputa entre el schiarettismo y el Frente de Todos por una banca en el Senado nacional.

Con la embestida del Gobierno federal contra el Poder Judicial y contra la oposición, los peronistas cordobeses no ven un escenario favorable para un acuerdo entre el gobernador Juan Schiaretti y los Fernández.

En este contexto, hay intendentes peronistas que observan con preocupación una posible contienda entre las listas que respondan al gobernador y las que se encolumnen con la Casa Rosada.

Martín Llaryora (Capital), Juan Manuel Llamosas (Río Cuarto) y el funcionario nacional e intendente en uso de licencia Martín Gill (Villa María) tienen un buen vínculo con el Gobierno nacional y les complicaría tener que elegir una trinchera para una pelea en las urnas.

Ni hablar de los más de 200 intendentes peronistas del interior que en los últimos meses han peregrinado a la Casa Rosada para buscar recursos.

Si no hay unidad, se verán obligados a elegir de qué lado estarán. Ninguno quiere perder la relación con el Centro Cívico, como tampoco los recursos que llegan de la Nación.

En ambas veredas

Sobre los intendentes de las tres ciudades más grandes de Córdoba, cada caso tiene sus particularidades.

Llaryora es el principal socio político de Schiaretti y el peronista mejor posicionado para ser el candidato oficialista para la sucesión del gobernador en 2023.

Desde su entorno, aseguran que el intendente capitalino no tiene duda de que se mantendrá alineado con Schiaretti.

No obstante, Llaryora tiene una buena relación con la Nación. En las últimas semanas, algunos miembros de su equipo mantuvieron reuniones “de gestión” con funcionarios albertistas.

Dos semanas atrás, dos funcionarios municipales –el viguista Raúl La Cava y la llaryorista Liliana Montero– visitaron la oficina del secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, uno de los hombres más cercanos al presidente de la Nación.

También es público que Llaryora mantuvo varias reuniones con Caserio para habilitar el Ferrourbano en la Capital.

Sin hacer ruido, el Gobierno provincial se corrió de ese proyecto.

Al parecer, Schiaretti no quiere saber nada con mostrarse cerca del senador que tiene la bendición de los Fernández para encabezar la boleta del Frente de Todos para la Cámara Alta.

El intendente capitalino tratará de evitar tener protagonismo en una probable pulseada electoral entre el PJ local y el Frente de Todos.

Pero se mantendrá al lado del gobernador y sostendrá el trabajoso acuerdo político que lo une a Vigo en la ciudad de Córdoba.

El riocuartense Llamosas es otro que mira con preocupación una eventual escalada en la disputa política entre la Nación y Schiaretti.

El recientemente reelegido intendente tiene un buen vínculo con el Gobierno nacional.

La mayor parte de las obras que se están ejecutando en la capital alterna provincial se hacen con fondos federales.

Es más, es muy probable que el presidente Alberto Fernández elija Río Cuarto, también capital alterna nacional, para su primera visita oficial a la provincia. No hay fecha confirmada, pero sería este mes o abril.

Llamosas seguirá alineado con el PJ cordobés. El riocuartense no pierde la ilusión de anotarse en la carrera por la sucesión de Schiaretti.

Por ahora, sólo lo reconoce entre sus íntimos.

El más perjudicado

La situación del villamariense Gill es más compleja.

El intendente en uso de licencia y secretario de Obras Públicas necesita de Schiaretti para seguir en el cargo nacional cuando en junio se le venza su tercera licencia consecutiva para seguir cerca de los Fernández.

Gill abreva en el espacio de Caserio, pero se expresó en público a favor de la unidad del schiarettismo con el Frente de Todos, cuando albertistas y cristinistas se alistan para competir con candidatos propios.

El gobernador intercedió para que los concejales villamarienses que responden al ministro de Industria y Comercio, Eduardo Accastello, avalaran el último pedido de licencia de Gill como intendente.

Sin los dos votos accastellistas, el villamariense hubiera estado obligado a volver al sillón de intendente o renunciar al cargo.

Gill sería el más perjudicado en un eventual enfrentamiento electoral entre Schiaretti y los Fernández.

Ya se ha dicho: el gobernador estirará lo más que pueda una definición sobre las candidaturas para los comicios legislativos.

Schiaretti tampoco quiere enfrentarse con el Gobierno nacional, pero está convencido de que hacer campaña junto a Cristina Fernández sería hipotecar la estadía del PJ en el poder provincial, pensando en 2023.

Por eso, el gobernador ya mostró su estrategia: habla del modelo cordobés, sin referencias al Gobierno nacional.

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Proyecto. Llaryora negocia con el senador Caserio la concreción del Ferrourbano para la Capital. (Twitter Caserio)
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