22 de abril de 2021

Las mujeres siguen relegadas en la conducción de los tres poderes del Estado

La cantidad de diputadas sigue siendo menor que la de diputados y en el Senado la proporción es todavía más despareja. En el Gabinete hay muchos más ministros que ministras. Y en la Corte Suprema de Justicia, de cinco integrantes, sólo hay una jueza.

Las mujeres, pese a las leyes, las disposiciones oficiales y todas las acciones públicas que se propugnan en pos de la igualdad de género, siguen relegadas en los puestos de conducción es los tres poderes del Estado.

En el Poder Ejecutivo, además del presidente, Alberto Fernández, y del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el equipo de gobierno del Frente de Todos está conformado por 20 ministerios.

De ellos, solamente cuatro están encabezados por mujeres: el de Justicia y Derechos Humanos, por Marcela Losardo; el de Salud, por Carla Vizzotti; el de Seguridad, por Sabina Frederic, y el de Mujeres, Géneros y Diversidad, por Elizabeth Gómez Alcorta.

Es decir que el 80% de quienes conducen los ministerios de la Nación son varones.

La proporción de mujeres en los principales puestos de decisión del Gabinete presidencial mejoró levemente con respecto al último año de gobierno de Mauricio Macri, cuando había sólo 2 mujeres (Patricia Bullrich, al frente del Ministerio de Seguridad, y Carolina Stanley, al frente del de Desarrollo Social) en un total de 11 ministerios y 9 secretarías de Estado.

Por fuera de la cúpula del poder, según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), “sobre el total de cargos ocupados” en la Administración Pública Nacional central, las mujeres “pasaron de representar en promedio el 21%, en 2019, al 34%, en diciembre 2020”.

Es decir que la participación femenina, aunque no en los principales puestos de conducción del Poder Ejecutivo, sí ha mejorado en los cargos inferiores. Pero los hombres siguen predominando, con el 66%.

Poder Legislativo

El Congreso tiene en total 329 legisladores, de los cuales el 41,3% son mujeres y el 58,7% son varones. Es decir que, pese a la vigencia de las leyes de Cupo Femenino, de 1991, y a la superadora de Paridad de Género, de 2017, los varones siguen ocupando una mayor cantidad de bancas que las mujeres.

En la Cámara de Diputados, 149 escaños son ocupadas por hombres mientras que las mujeres ocupan 41 escaños menos (108). Es decir que la representación femenina en la Cámara Baja es de un 42%.

En el Senado, la proporción es aún más desigual: los senadores son 44 y las senadoras, 28, lo que significa una representación femenina que no llega al 39%.

La conducción de esa Cámara, sin embargo, presenta equilibrio de género: a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, le siguen la santiagueña Claudia Ledesma Abdala de Zamora, del Frente de Todos (FDT), como presidenta provisional; el porteño Martín Lousteau (UCR), como vicepresidente; el misionero Mauricio Closs (FDT), como vicepresidente primero, y la cordobesa Laura Rodríguez Machado (PRO), como vicepresidenta segunda. Es decir, 3 mujeres y 2 varones (60% y 40%).

En cambio, toda la conducción de la Cámara de Diputados es masculina: Sergio Massa (FDT-Buenos Aires), presidente; Omar de Marchi (PRO-Mendoza), vicepresidente primero; José Luis Gioja (FDT-San Juan), vicepresidente segundo, y Alfredo Cornejo (UCR-Mendoza), vicepresidente tercero. Mujeres, 0.

Tampoco los presidentes de los principales espacios opositores, el FDT y Juntos por el Cambio (interbloque que integran el PRO, la UCR y la Coalición Cívica-ARI, entre otros partidos provinciales), tienen presidentas.

El jefe de la bancada oficialista es Máximo Kirchner (Buenos Aires) y el de la opositora, Mario Negri (UCR-Córdoba).

En el Senado, lo mismo: el jefe de la bancada oficialista es José Mayans (Formosa) y el del interbloque JPC, Luis Petcoff Naidenoff (UCR-Formosa).

En diciembre de 2019, a pocos días de la asunción del nuevo gobierno, Massa dictó un decreto que establece la paridad de género en las presidencias de las comisiones de la Cámara Baja. De esta manera, de las 46 comisiones permanentes, 23 están presididas por mujeres y 23, por varones.

En el Senado no rige una medida similar, aunque desde 2008 funciona la Banca de la Mujer, que es la única comisión de esa cámara integrada únicamente por las senadoras.

En su historia, el Senado tuvo ya dos presidentas: las vicepresidentas Gabriela Michetti (2015-2019) y Cristina Fernández de Kirchner (de 2019 al presente).

La Cámara de Diputados, en cambio, jamás fue presidida por una mujer, según el registro del portal especializado Parlamentario. Varones, siempre.

Poder Judicial

Elena Highton de Nolasco es la única jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). Los 4 miembros restantes del tribunal, Carlos Rosenkrantz (presidente), Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, son hombres. De manera tal que en la cabeza del Poder Judicial la representación femenina es de tan solo un 20%, igual que en el Gabinete del presidente Fernández.

Pese a esta notable disparidad, según un informe de la Oficina de la Mujer de la CSJN, que por supuesto está a cargo de Highton, vicepresidenta del tribunal, en 2019 —el último año con datos disponibles— en los funcionarios de la Corte (relatores, secretarios, prosecretarios, oficiales de justicia, etcétera) y los empleados administrativos había paridad de género.

Las funcionarias eran 407 y los funcionarios 385, una proporción de 51,4% y 48,6%. A su vez, las administrativas eran 681 y los administrativos, 694 (49,5% de mujeres y 50,5% de varones). En cambio, en el personal de servicio de la Corte, en cambio, predominan los varones: son 352 contra 50 mujeres (87,6% y 12,4%). En 2011 los hombres ocupaban el 90% de esos empleos.

El equilibrio de género entre los funcionarios y los empleados administrativos de la Corte es lo más parecido a la población del país, donde el 51% de los habitantes son mujeres y el 49%, hombres.

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