22 de abril de 2021

UCR: una interna que pone en revisión el Tetris de las listas

Las primeras conclusiones comenzarán a sacarse el próximo domingo a la tarde. A esa altura del día, el principal partido de oposición provincial tendrá algo más claro su panorama interno, lo que no significa, de modo alguno, que se disipen los nubarrones que desde hace años tienen en tormenta permanente al partido. Es tan profundo y fangoso el actual pantano radical que para empezar a dejarlo atrás no alcanzará con el veredicto de los afiliados a través de las urnas. Será un primer paso; importante, pero no el único.

El radicalismo cordobés se acostumbró a vivir en un estado de internismo permanente. Se construyó un relato propio. Creyó –aún lo creen y lo repiten algunos de sus principales referentes– que ese desangre incesante es un activo. Lo llamó democracia interna. Carencia de liderazgos genuinos es su nombre real.

El último que intentó sin éxito conducir el radicalismo fue Ramón Javier Mestre. Su derrota electoral de 2019 lo depositó en el tramo final del tobogán. Aliado ahora, a fuerza de necesidades mutuas, con Mario Negri –su exrival en las urnas–, busca recuperar parte del terreno perdido. Mestre pone mucho en juego este domingo: una victoria lo reposicionaría y lo dejaría a las puertas del Congreso; una derrota, por el contrario, lo haría tocar fondo.

Aquella estrategia electoral que diseñó hace ya casi dos años como cabeza del partido resultó errática y arrastró a la UCR a uno de sus peores desempeños históricos. No haber puesto a resguardo la Capital –que era salvable si no se “pegaba” la fecha a la de los comicios provinciales– es imperdonable para buena parte de los boinablancas que votarán el domingo en unas elecciones cuyo resultado final asoma impredecible.

Negri, una de las principales referencias opositoras de Córdoba a nivel nacional, trabó con Mestre un acuerdo de coyuntura. La candidatura del negrista Marcos Carasso, intendente de General Cabrera, es la resultante de esa sociedad impensada hasta hace unos meses, cuando el espacio interno del diputado trabajaba con quienes ahora son sus adversarios. 

La “unidad” sin recurrir a las urnas era un buen trato para los principales jugadores del partido que se disputará el domingo. Pero el hecho de que finalmente sí habrá contienda –después de duras acusaciones cruzadas y una judicialización con final de novela– modificó el panorama.

Sucede que Negri también arriesga parte de su pellejo en las urnas. El triunfo le asegura casi por completo liderar la boleta de Juntos por el Cambio para el tramo del Senado. Ese es su objetivo, aunque no lo haya dicho aún públicamente. En cambio, si su candidato sufre un traspié electoral será un golpe que lo impactará y pondrá a Rodrigo de Loredo en lo más alto de la marquesina de la oposición cordobesa. “¿Quién lo baja?”, se preguntan en Sumar, el espacio que comparten deloredistas, exmestristas y angelocistas. De concejal a senador, es el camino sin posta intermedia que no descartan cerca del actual concejal capitalino.

El peso de la estructura

A 15 años de la última contienda interna, la del domingo es una elección de estructura pura. El sector que más se mueva y movilice a los afiliados saldrá victorioso. También aquel que pueda fiscalizar cada una de las mesas en toda la provincia. Los intendentes, con recursos y capacidad de movilización en el interior, serán claves. 

La crisis de la UCR cordobesa generó mucha apatía. No serán tantos los que se alisten por iniciativa propia para ir a votar. “A la mayoría habrá que ir a buscarlos”, reconocen de un lado y de otro.

Del padrón de unos 225 mil afiliados, el 10 por ciento debe sufragar para que los comicios sean válidos. Nadie espera que ese piso sea superado por amplio margen, toda una descripción del momento que atraviesa el partido.

Además del Centro Cívico, que también relojea con interés, los socios en Juntos por el Cambio, especialmente el PRO, también observan expectantes el desenlace de la trifulca de los primos frentistas. Los “amarillos” esperan el resultado para saber con quiénes se sentarán a dialogar y negociar espacios en las listas legislativas.

Es el caso, por ejemplo, del macrista  Gustavo Santos, elegido por el partido que conduce Patricia Bullrich como punta de lanza para una construcción “cordobesista” en 2023. El exministro del gobierno de Cambiemos pretende encabezar el tramo para la Cámara Baja.

El resultado de la interna, sin embargo, tiene un atenuante importante, especialmente para quienes resulten vencidos el domingo: las Paso. Es muy probable que haya primarias, en agosto o septiembre.

Así, quienes pierdan la interna tendrán la oportunidad de competir por “adentro”. Es un salvoconducto que no asegura nada, pero ayuda a que la disputa del domingo no sea de “vida” o “muerte”.

A las urnas. Oficialistas y opositores se creen ganadores para el domingo. (La Voz / Archivo)